NUESTRA HISTORIA

Somo un colegio con casi 50 años de andadura que ha llegado a ser conocido por su clima familiar. La comunidad franciscana, titular del Centro, en colaboración con toda la comunidad educativa, trabaja desde una visión cristiano franciscana de la educación. Nos sentimos llamados a aportar a nuestros alumnos una formación integral, fundamentada en valores humanos, cristianos y franciscanos, que revierta en la sociedad como una riqueza personal y social. 

CARÁCTER PROPIO COLEGIOS FRANCISCANOS

Carácter Propio

Para el desarrollo de nuestra Misión y nuestra Visión contamos con el Carisma Franciscano, que nos mueve a ser "instrumentos de paz", de verdad, de alegría, de fraternidad y de respeto, de sencillez y templanza; a reconocer a Dios como Sumo Bien, a amar a toda criatura, cantando con San Francisco de Asís: “Loado seas, mi Señor, por todas tus criaturas ”

IDENTIDAD

 

Desarrollamos una escuela cristiana con “sello” franciscano desarrollar una función social  promover un estilo de persona y sociedad según los valores franciscanos:

  • La fraternidad con la humanidad y la creación entera.

  • La formación de personas libres.

  • La justicia y la solidaridad.

  • La paz y la convivencia.

 

EDUCACIÓN QUE OFRECEMOS

 

Educación personalizada

  • El alumno necesita ayuda y apoyo en su proceso formativo, pero él es el principal agente de este proceso, el principal protagonista del propio crecimiento. Este estímulo y esta ayuda deben ser personalizados, adaptados a las necesidades de cada alumno.

  • La Escuela Franciscana, al situar en el centro DE SU MISIÓN  a cada uno de sus alumnos, es consciente de que su finalidad es favorecer el crecimiento y la maduración de cada uno de ellos en todas sus dimensiones: física, intelectual, afectiva, social, ética y trascendente. 

  • En esta labor que nos implica tanto a los educadores como a los padres junto a los alumnos.

  • A lo largo de este proceso educativo personalizado, y teniendo en cuenta la edad y madura­ción de los alumnos, nos proponemos orientar y acompañar a los jóve­nes en el descubrimiento y realización de un proyecto de vida realista y orientado hacia los demás.

Educación integral

En nuestra acción educativa, queremos favorecer la integración de la personalidad y la promoción de todas las facultades del alumno:​

  • El desarrollo físico, intelectual y afectivo que supone:

    • ​el conocimiento, la aceptación y la superación de sí mismo,

    • el  estímulo de la sensibilidad, y la creatividad

    • la expresión y la comunicación de las emociones y sentimientos.

    • la relación de cooperación y comprensión para con los demás

    • el ejercicio de la libertad y la responsabilidad en la vida social.

    • la inquietud por la búsqueda de la verdad que favorezca la interpretación y valoración de la realidad, la inserción crítica en el contexto sociocultural y el ingreso en el mundo del trabajo.

    • el espíritu crítico para que sea consciente y responsable de sus ideas.

 

  •  La educación ética y abierta a lo trascendente que ayude al alumno a afrontar el miste­rio de su existencia,  a abrir horizontes nuevos a la vivencia e interpretación de la realidad personal, huma­na y del mundo  y a descubrir el fundamento de nuestra esperanza.

 

  • El descubrimiento de valores y la formación de actitudes sabiendo que su trasmisión se realiza fundamentalmente por el testimonio. Pretendemos que los alumnos no sólo aprendan a pensar y a ha­cer, sino sobre todo a ser y a compartir desde unos criterios valorativos que vayan descubriendo y asumiendo con libertad y responsabilidad

 

  • Una educación más allá del aula y del horario lectivo, fomentando  aquellas actividades escolares y extraescolares que favore­cen la educación en el tiempo libre y despierten intereses y aficiones según las diversas edades de los alumnos, promoviendo la formación de grupos formativos, asociaciones, la organización de jornadas y actividades culturales, la participación de la escuela en con­cursos literarios y artísticos, la colaboración en obras y servicios de promo­ción social, etc.

 

  • Esta educación humanista implica una metodología didáctica  abierta y flexible, consecuente con los objetivos que perseguimos en la formación  integral. Una metodología capaz de integrar en cada momento los avances pedagógicos, innovadora y en estrecha colaboración con otras escuelas de características semejantes.

 

 Como principios metodológicos tenemos en cuenta:

 

  • Proponer un aprendizaje  significativo   que responda a los intereses de los alumnos, favo­reciendo el enriquecimiento progresivo y evolutivo de sus estructuras intelectuales.

  •  Suscitar y estimular la actividad, y propiciar el descubrimiento de capacidades y la práctica de destrezas en el mundo de la investigación, el arte y el uso creativo del tiempo libre.

  •  Favorecer la expresión y la comunicación en el lenguaje propicio de los alumnos.

  •  Promover un aprendizaje basado en el interés y la motivación constante, sin excluir el esfuerzo personal en el trabajo individual y de grupo.

  • Fomentar la iniciativa y la espontaneidad de los alumnos.

  •  Ayudar a comprender y aceptar las reglas de juego del trabajo en común: respeto, orden y autodisciplina.

  •  Fomentar la autonomía en el trabajo y la autoevaluación.

Educación cristiana

Nuestra propuesta educativa incluye una referencia explícita a algu­nos valores que informan toda una concepción del hombre y le ayudan a dar una interpretación del mundo coherente con la fe.

 

En concreto, nos referimos a los siguientes valores y actitudes:

  • Actitud de acogida entre educadores, alumnos, y familias, evitando cualquier discriminación por motivos intelectuales, religiosos, económicos, sociales y culturales.

  •  Atención preferente para todos aquellos alumnos, familias, y secto­res sociales más necesitados.

  • Gratitud y alegría, afrontando positivamente las dificultades de la vida.

  • Creatividad y espíritu de renovación, huyendo de la rutina, la indiferencia y el conformismo.

  •  Amor al trabajo como forma concreta de entrega personal y de servicio a los demás.

  •  Participación ilusionada en la labor educativa, haciendo real y vi­sible  la corresponsabilidad entre todos los que convivi­mos en la           escuela.

  • Conciencia del compromiso en la construcción de un mundo más humano.

 

                  Impartimos enseñanza religiosa que  supone un estudio sistemático de la religión cristiana, y en concreto de la religión católica. Con ella queremos dar respuesta a los grandes interrogantes existenciales que se le plan­tean a la persona humana. Contribuimos a la formación de una actitud crítica y comprometida respecto a la sociedad.

           

                 La propuesta educativa franciscana es una invitación que los alumnos pueden acoger libremente y con sentido critico. Se trata de una oferta que res­peta a la persona, favorece la libertad de alumnos, profesores y padres, y tiende a suscitar una opción personal y responsable.

Educación en valores franciscanos

Esta educación supone iniciar a los alumnos en la vivencia de la amistad y fraternidad solidaria y educar para una reflexión e interioridad que ayude a descubrir el Evangelio.

 

          Las líneas pedagógicas que impulsan el proceso son:

 

  • La primacía de la voluntad sobre la razón,

  • La fraternidad sobre el individualismo

  • El predominio del amor sobre el egoísmo,

  • El ser sobre el tener

  • La contemplación, el respeto, la admiración de lo creado como lugar de la manifestación de las maravillas de Dios y escuela para construir la fraternidad universal.

  • Instrumentos de paz en el mundo

 

Educación en fraternidad

   La escuela franciscana es una comunidad educativa. La realización de un proyecto educativo en la escuela católica exige la convergencia de intenciones y de convicciones por parte de sus miembros. Por eso nuestra escuela orienta sus esfuerzos hacia la formación de una comunidad educativa-pastoral que sea, a la vez, sujeto y ambiente de educación.

 

Concebimos nuestra comunidad escolar como una familia animada por los educadores, en la que participan activamente los padres y cuyo núcleo central son los alumnos.

 

Nuestra Comunidad Educativa es algo en construcción. Por ello, queremos:

 

• Promover un proceso de convergencia para lograr una visión común de la educación y del estilo franciscano, partiendo del consenso sobre los valores humanos básicos y procediendo luego hacia los valores objetivos más explícitamente cristianos.

 

• Reforzar el sentido de pertenencia y la corresponsabilidad en la elabora­ción y puesta en práctica del Proyecto Educativo.

 

• Cuidar la formación permanente de cuantos componemos la Comunidad Educativa mediante la maduración de la mentalidad cristiana y el espíritu de Francisco de Asís.

 

• Potenciar el papel central de la Comunidad de Fe en el seno de la Comuni­dad Educativa y llevar a cabo su inserción activa en la realidad más amplia de la Iglesia local y de la sociedad.

 

  

   En este sentido creemos que la relación entre familia y escuela enriquece la comuni­dad educativa y es de una importancia capital.

 

   Nuestra concepción de escuela como complemento de la familia nos exige que establezcamos una relación cercana entre familia y escuela a través del intercambio y la cooperación entre padres y educadores, con el ob­jetivo de conseguir una acción educativa coherente.

 

Por eso la acción educativa escolar requiere una intensa relación entre padres y educadores.

  

Esta cooperación mutua se ha de fundamentar en una relación constante entre padres, tutores, profesores y dirección de la escuela. Esta relación da fecundidad y coherencia a la acción educativa y contribuye a conseguir un buen nivel de calidad en la formación integral de los alumnos.

Educación inserta en la realidad

De acuerdo con este criterio, pretendemos:

 

• Crear un ambiente que ofrezca a todos la posibilidad de ejercer la cooperación y la solidaridad, de comunicarse con los demás y de expresar las pro­pias convicciones y experiencias.

 

• Ahondar en el estudio de la realidad social, sus fuerzas y sus opciones ide­ológicas, y orientar a los alumnos en la lectura serena, objetiva y crítica de esa realidad y de los hechos y criterios que la configuran.

 

• Favorecer el desarrollo de la cultura juvenil y dar a los alumnos la oportu­nidad de madurar su personalidad mediante el contacto activo con el mundo de los jóvenes y con los bienes de la cultura.

 

• Ayudarles a descubrir y apreciar los valores de la familia como lugar privile­giado de relación interpersonal y como elemento básico de la sociedad.

 

• Promover su preparación humana para que adopten una actitud decidida y valiente en la sociedad.

 

• Colaborar activamente en el necesario cambio social, en orden a conseguir una más justa distribución de los bienes en el mundo, superar la actual mar­ginación de pueblos y grupos sociales, y trabajar por el respeto y la promo­ción de los derechos fundamentales del hombre.

Educación como misión compartida

Alumnos, padres, profesores, entidad titular y personal de administración y servicios, realizamos conjuntamente una tarea que nos aglutina y hace converger nuestros esfuerzos e ilusiones: la formación integral de los alum­nos, eje y centro de la acción educativa.

  

Pero el logro de este objetivo requiere la aportación de todos, en un  clima de aceptación y respeto mutuos, de servicio a una causa común.

 

Esta participación coordinada y corresponsable de las diversas personas y grupos es fundamental para construir nuestra Comunidad Educativa.

Francisco de Asís:

un modo de estar en el mundo 

Las programaciones de las distintas materias se encuentran a vuestra disposición para su consulta en el Centro.

 

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