
NUESTRA HISTORIA
MÁS DE 50 AÑOS CRECIENDO JUNTOS
En 1971 comenzaba la historia de nuestro colegio. Nacía un proyecto educativo con una mirada profundamente humana y franciscana: acompañar a niños, niñas y jóvenes en su crecimiento, ayudarles a descubrir sus capacidades y educarlos para ponerlas al servicio de los demás. Desde entonces han pasado más de cincuenta años.
Han cambiado las generaciones, las aulas, las formas de enseñar y también la sociedad que nos rodea. Han llegado nuevos proyectos, nuevas tecnologías y nuevos retos educativos. Pero hay algo que permanece: la cercanía, el sentido de familia y el deseo de educar a cada persona de manera integral.
UNA HISTORIA HECHA DE PERSONAS
La historia de un colegio no la cuentan solamente sus fechas. La cuentan las personas que han pasado por él. Profesores que han acompañado durante años a generaciones de alumnos. Familias que han confiado en nosotros. Niños y niñas que llegaron de la mano de sus padres y que, con el tiempo, se convirtieron en adolescentes preparados para comenzar nuevos caminos.
Y compañeros que han compartido aulas, patios, proyectos, excursiones, celebraciones, aprendizajes y tantos pequeños momentos que terminan convirtiéndose en recuerdos. Por eso, cuando hablamos de nuestra historia, hablamos también de todas las personas que han hecho y siguen haciendo posible este colegio.
UNA ESCUELA QUE HA SABIDO CRECER
Más de cinco décadas después, seguimos siendo fieles a nuestra esencia, pero no hemos dejado de avanzar. La educación cambia porque cambia el mundo. Y nosotros queremos acompañar ese cambio sin perder aquello que consideramos fundamental. Seguimos apostando por una educación de calidad y por nuevas formas de aprender. Incorporamos proyectos, herramientas y metodologías que responden a las necesidades de nuestros alumnos.
Pero todo ello tiene un mismo propósito: ayudarles a crecer como personas capaces, responsables, felices y comprometidas con los demás.
LO QUE PERMANECE
En nuestro colegio siguen teniendo un lugar especial la cercanía, la sencillez, la fraternidad, el respeto, la responsabilidad, el esfuerzo, la alegría y el cuidado de los demás y de la naturaleza. Son valores profundamente unidos a nuestra identidad franciscana y que han acompañado al colegio desde sus comienzos. Porque crecer no significa dejar atrás lo que somos. Significa aprender a serlo cada día de una manera nueva.
HOY
Hoy seguimos escribiendo esta historia. Somos un colegio pequeño, con una comunidad educativa cercana y familiar, que acompaña a sus alumnos desde Infantil hasta Secundaria. Miramos al futuro con la experiencia de todo lo vivido y con la ilusión de todo lo que todavía queda por construir. Porque nuestra historia no está terminada. La escribimos cada día, juntos.
